MIVV, escapes por pasión
En el origen de todo hay una gran pasión: los motores.
El año es 1970; el lugar, la zona industrial de la provincia de Teramo, en Abruzzo.
Es allí donde nace Metal Industria Val Vibrata, conocida desde el principio como MIVV.

Las dos ruedas aún están lejos: comenzamos produciendo únicamente escapes para automóviles y lo hicimos durante más de veinte años, con un éxito notable, tanto que se construyeron en 1982 y 1988 la segunda y tercera planta.
Sin embargo, en esos 25.000 metros cuadrados resuena otro rugido: el de las motos. Son los años noventa y nuestra empresa comienza a complementar la producción de escapes para automóviles con la de escapes para motos.
A la vanguardia desde 1970
El rasgo distintivo de esta historia lo aporta la competencia empresarial: un nivel altísimo que permite diseñar y producir escapes para motos con un alto contenido tecnológico, pensados y realizados para satisfacer las necesidades de los fabricantes de motocicletas y de los propios motociclistas.
Nuestro objetivo era y sigue siendo el mismo: ofrecer terminales de escape fiables y capaces de garantizar lo máximo en cuanto a prestaciones y emociones. Un objetivo que nos ha llevado a alcanzar grandes alturas, también en el mundo del racing, donde hemos colaborado con equipos oficiales que compiten en campeonatos italianos, europeos y mundiales.
